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domingo, 19 de febrero de 2017

PORRISTA ATREVIDO 8




"Con esas declaraciones, Park le recordó a Junsu, que había sido suyo en innumerables ocasiones.

Y es que, Junsu y Yoochun fueron los primeros en intimar antes de que el


 resto de sus amigos se hicieran novios. Puesto a que su amor era tan fogoso e 

impetuoso, no tardaron en entregarse a sus deseos carnales. Memorable

 eventualidad que hasta la fecha mantenían en secreto".



********** ° **********
El menor respiraba con dificultad, atento a cada movimiento y reacción de su novio, púes jamás - en el tiempo que llevaban de relación - le había visto tan enojado, y mucho menos le había hablado así de “sucio”. Su relación siempre había sido “vainilla”, de esas relaciones donde hacer el amor sólo implicaba palabras dulces, besitos decentes, caricias gentiles y posiciones apropiadas, pero ese día… todo cambiaría…
De repente, el pelinegro lo observó detenidamente, totalmente convencido de su siguiente paso.
Park se asió de la braga de Junsu, colando sus dedos en los bordes que se ajustaban a su pequeña cintura, deslizándola suavemente, retirándola de su cuerpo lentamente. Sus ojos seguían a detalle la hermosa y tersa piel que iba dejando detrás, revelando poco a poco la desnudez de su intimidad.
-         Perfecta… - declaró el pelinegro, espiando entre sus carnosas nalgas la preciosa entrada de Junsu – una diminuta y rosada flor - la cual parecía impenetrable a la vista, pero endemoniadamente tentadora y tragona.
-         ¡Mgh!... Chunnie… – gimió Junsu al sentir algo resbaloso y caliente hacer contacto con su ceñido culito.
Yoochun había separado sus nalgas teniendo acceso a su lindo hoyo, degustándolo pacientemente con la lengua, disfrutando de la sutil textura rugosa y sensible que le regalaba dicha cavidad. El pelinegro lo embestía con la puntita de la lengua… por momentos suave, en ocasiones brusco y continuo.
-         ¡Mmmmh-aaaaaah!… - Junsu gimió en alto, estremeciéndose por la sorpresiva e irresistible sensación.
Park, por su parte - sumergido en su morbo cautivador - prosiguió a ojos cerrados disfrutando de su labor, lamiendo y picoteando con glotonería. Cuando notó que gotitas de excitación chorreaban por el culito de Junsu, éste frenó sus acciones.
-         Tu cuerpo ha comenzado a lubricarse para recibirme, baby… - anunció totalmente excitado, acariciando el rosado anillo con su dedo medio, haciéndolo sollozar. Dos besitos fueron plantados en cada nalga, antes de librarle por completo de la braga.
-         N-no… no, Yoochun… - señaló el pequeño rubio con voz insegura. Empero, a su novio poco le importó su negación.
En cuanto el mayor se deshizo de su camisa y sus pantalones, Junsu contrajo las piernas, cerrándolas al instante.
-         Es demasiado tarde para arrepentirme… - ejerciendo un poco de presión sobre las rodillas y con el esfuerzo necesario, las piernas de Susu se abrieron nuevamente para Yoochun, mostrando la belleza y el erotismo de su hinchado pene, el cual rosaba seductoramente su ombligo.
-         ¿Chunnie?… - Junsu no podía creer que su novio aún siguiera ignorando sus suplicas; ¿acaso había perdido la razón por sus celos?...
-         Fuck, baby… - mencionó Park atrapado por aquella imagen enteramente abrasadora, provocando que su miembro hormigueara y se endureciera ansioso.
Yoochun recorrió con la mirada cada línea, borde, textura y forma que se encontraba frente a sus ojos -excitándose más y más - pero percatándose sorpresivamente de su amado, quien había cubierto sus ojitos con las manos.
Un triste quejido provino de Junsu.
-         ¿Junsu?... – le llamó con cautela, pero éste no emitió palabra alguna. Sin embargo, Park supo que su amado niño lloraba - ¿acaso estaba siendo demasiado cruel?... ¿en verdad lo estaba forzando?… - fueron las preguntas que viajaron a su cabeza. Más pronto recordó que el pelirrubio le había ofendido al exhibir de la manera más descarada su majestuoso cuerpo, cuerpo que sólo le pertenecía a él y sólo a él. Así que, dejando el remordimiento de lado, decidió continuar con su “castigo”.
El precioso jovencito yacía inmóvil a manos de Yoochun, con las piernas abiertas ante él, totalmente al descubierto. Eso le parecía demasiado vergonzoso, pero su miedo fue en aumento cuando sintió que las manos de su novio desnudaban sus pezones, liberándolos del ajustado y pequeñísimo top que los cubría.
-         Tan diminutos y hermosos… - susurró el mayor, totalmente embelesado.
-         Snif snif… - las piernas de Junsu tiritaron, al tiempo que sus lágrimas se derramaban profusas y sus sollozos eran más audibles.
Yoochun no quería doblegarse - por lo menos no ahora - quería averiguar hasta donde podía llegar y él deseaba llegar hasta al final, y mucho más allá…
-         No llores Junsu… – dijo en tono tosco, al tiempo que exploraba los hermosos botoncitos del jovencito, los cuales comenzaban a tornarse duritos y voluptuosos, respondiendo embusteros a su cálido tacto.
-         No qui-quiero… - declaró el menor – así no… así no… snif snif…- la voz de Junsu se escuchaba quebrada y desolada.
-         Es lo que mereces mi amor… - explicó Yoochun mientras dejaba húmedos besos sobre el pene de su niño sin dejar de tocarlo ni por un instante.
El pelirrubio respiraba hondamente, intentando controlar a su traicionero y caliente cuerpo, al igual que a sus confusas emociones. La manera en que su novio le acariciaba animaba en él, sensaciones y deseos completamente desconocidos e intensos, pero muy agradables.
 Simplemente no estaba acostumbrado a un Yoochun salvaje y dominante, ni mucho menos a su vulgar, pero sugerente vocabulario.
El pelinegro, por su parte, no sospechaba nada en relación al reciente disfrute de Junsu, por lo tanto, siguió con su papel de “castigador”.
Yoochun devoró sin piedad el miembro de su chico, quien gritó y se retorció estrepitosamente al sentirlo.
-         ¡¡AAAAAH… YOOCHUN!! – era la primera vez que Junsu experimentaba algo así, tan enloquecedoramente placentero, tan nuevo.
Park sonrío satisfecho con la reacción provocada, ese día, era el día. Sí, el día en el que Junsu conocería el amor y el sexo desde otra perspectiva.
Las mamadas de Yoochun resultaban devastadoramente amenazantes para el libido de Junsu, no podía dejar de jadear, de vibrar descontroladamente. No sólo era el hecho de que pellizcara sus pezones con rudeza, sino el fascinante modo en el que el pelinegro degustaba todo su falo succionando vivamente.
-         ¡Agh… agh… agh!... – la boquita del tierno rubio se abría y cerraba como pececito fuera del agua, sintiendo que moriría en cualquier momento - víctima del placer - gracias a la despiadada y experta boca de su sexy e impúdico amante - ¡¡AAAAAAAAAJGH!!… - sin previo aviso, Junsu se corrió en la boca de Yoochun, llenándolo por completo.
El mayor bebió la embriagante semilla, y sin más, continuó lamiendo el delicioso pene cual, si fuera el más sabroso helado, deleitándose al escuchar su agitada respiración.
-         Que rico Susu… sabes tan bien… mmmmh… - Junsu no podía evitar mirar a Yoochun entre sus piernas mientras le chupaba y le sostenía firmemente, al tiempo que mordisqueaba y jalaba despacito sus lampiñas bolas.
-         Ummmh… Chunnie… - el pelinegro observó el bello rostro de su chico, quien lucía verdaderamente excitado. De pronto, percibió gran humedad sobre la mesa, humedad que provenía babeante de su apretadita y empapada cavidad anal.
-         Susu… mi amor… - un pinchazo desmedido de fogosidad surgió y se extendió por toda la verga de Yoochun, encantado de lo que había visto.
Junsu nunca se había mojado tanto, ni se había excitado a tal grado. Esto estimuló a Yoochun, convenciéndose que ese día sería otro suceso memorable en sus vidas.
-         Florecerás ante mí de acuerdo al despertar de tus pasiones y jamás lo olvidarás… jamás Junsu… - las palabras de Yoochun fueron como un poético conjuro que revoloteó afable y ardiente por todo su cuerpo.
-         Yoo-chun… - musitó el hermoso jovencito, asombrado y seducido por su amante.

Continuará...

Lolita dice:

Hola hola!...aquí estoy con una nueva actualización.
La parte que le corresponde al YooSu en ésta historia, está algo amplia, por eso decidí publicar otra parte y no dejarlos esperar más. Yo sé que se mueren por saber tooodaaaasssss las cositas sucias que Chunnie le hará a Junsu, pero... sean pacientes*
Les comento que ya estoy por finalizar mi carrera, así que estoy preparando mi tesis... razón por la cual me he retrasado en actualizar, pero descuiden... daré lo mejor de mí para publicar lo más pronto posible.
Por lo pronto, les mando miles y millones y billones de besos.

Saluditos*





sábado, 11 de febrero de 2017

PORRISTA ATREVIDO 7



DEPARTAMENTO DE YOOCHUN

Luego de dejar atrás a sus amigos y conducir con premura hacia su departamento, Yoochun reflejaba su marcada molestia con Junsu, quien lo miraba con los ojitos tristes y llenos de preocupación; ¿habría ido demasiado lejos al estar de acuerdo con Jaejoong con vestir tan despampanante atuendo?... ¿su amado Chunnie pensará ahora en terminar su relación?... sí así fuera, el precioso chico no podría soportarlo.
Cuando el auto del pelinegro se detuvo, el pequeño Kim dejó de lado sus pensamientos, púes habían arribado ya.
Aunque Yoochun estuviese enojado, no dejaba de ser un caballero con el menor, así que se aproximó abrirle la puerta después de bajar. Sin embargo, esta vez no tuvo la atención de brindarle su mano para que saliera del coche, ni de esperar por él para tomarle de la cintura y caminar juntos. No, esta ocasión todos esos lindos detalles quedaron de lado.
Junsu no podía sentirse peor… parecía el fin de su historia de amor.
En cuanto estuvieron frente a la puerta de la morada, el mayor adentró al desolado rubio de un tirón, sujetándolo fuertemente de su pequeña y delicada mano. Posteriormente, un portazo selló la vivienda.
Park permitió que su novio avanzara unos cuantos pasos hasta que, - sorpresivamente - lo atacó empujándolo contra la pared.
Las respiraciones entre el pelinegro y el rubio estaban más que agitadas.
- Chu-Chunnie... por favor... d-detente... - rogaba el pequeño Junsu a su novio, quien lo tenía acorralado contra la pared, aprisionándolo contra su musculoso cuerpo.
- Es muy tarde Kim Junsu... - declaró Yoochun al tiempo que devoraba sus rojizos labios y se adueñaba de su cuerpo, toqueteando con sus grandes manos esos glúteos que le volvían loco.
- Chunnie, Chunnie... basta... - repetía Junsu empujándolo, intentando apartarlo desesperadamente.
-  No tienes idea de lo furioso que estoy... - el pelinegro mordió bruscamente los labios de Junsu, haciéndolo sollozar de dolor.
-  ¡Ngh!... Chunnie... ya, por favor... me lastimas... - suplicó el menor con los ojitos llorosos.
-   Voy a castigarte Junsu, te has portado terriblemente mal... me has humillado frente a toda la escuela… – Park restregaba su cuerpo insistentemente contra el del jovencito Kim – no tienes escapatoria – recalcó amenazador, al tiempo que estrujaba sus nalgas.
-  Yoochun... – dijo el más bajo en tono angustiado, púes el mayor parecía descontrolado.
-  ¡Deja de quejarte Junsu!... – le regañó con dureza haciendo sentir peor al hermoso y dulce chico. Junsu no comprendía nada, a decir verdad, lo único que sabía es que su Chunnie estaba muy enojado con él, manoseándolo y besándolo indecentemente.
Yoochun por otro lado, pese a que estaba muy molesto con su precioso Susu, no podía negar que se encontraba demasiado sexy con ese uniforme y le provocaba las más bajas y sucias pasiones. Park no lograba apartar sus ojos de aquel maravilloso cuerpo, y es que era imposible hacerlo, no sólo era bien sabido por él, sino por amigos y conocidos, que el rubio poseía un magnífico cuerpo. Incluso era el más envidiado en toda la universidad.
- No tienes por qué hablarme así... eres grosero... - las lágrimas descendían por las tiernas mejillas de un ofendido Junsu, quien seguía empujando a su novio para apartarlo.
El corazón del pelinegro se derretía y su excitación crecía al verlo así. Toda una monada a la cual tomar sin permiso, a la orden del más perverso antojo.
-         Me hierve la sangre sólo de pensar que otros estarán fantaseando contigo ésta noche… imaginando mil y un maneras de follarte - los labios del mayor se apoderaron del cuello del rubio, dejando un ardiente camino de besos y bruscos mordiscos a lo largo.
-         ¡Ngh!... Chunnie… no… para de una vez… - un gemidito ahogado salió de boca de Junsu al sentir tales sensaciones. Tan urgentes e impacientes por parte de su amante.
-         ¡Basta ya Junsu!… - le reprendió de nuevo friccionándose contra él, denotando su excitación bajo sus pantalones. Sin previo aviso, éste tomó a Junsu en sus fuertes brazos.
-         Ch-Chunnie a… a dónde me llevas – cuestionó inseguro, cuando los pasos de Yoochun se apresuraron hacia uno de los pasillos del departamento.
-         Voy a demostrarte quien soy Junsu… voy a follarte como siempre lo he deseado… - susurró Park completamente poseído por el deseo y el coraje… llama ardiente y lacerante que el rubio había encendido inconscientemente.
Junsu tembló temeroso de aquellas palabras, sonaban como una promesa dolorosa que conducía a la inevitable tragedia.
-         No por favor… snif snif… no me hagas daño… - rogaba Junsu al tiempo que sollozaba y se abrazaba fuerte al cuello de Yoochun, quien no había cedido ni un solo paso llevándole consigo.
Fue un camino corto hacia la cocina, donde una moderna y pequeña mesa circular se hallaba rodeada de cuatro sillas, las cuales fueron pateadas broncamente el más alto, abriéndose paso, dejando el espacio suficiente para recostar a un trémulo Junsu sobre el mueble.
El menor sintió rechazo por la fría textura de la mesa al tiempo que Yoochun  le dobló sus piernas, quedando las plantas de los pies apoyados sobre el liso material que lo soportaba.
-         Snif… Ch-Chunnie… no s-sigas con esto… snif snif… - decía el jovencito llorando claramente asustado, limitándose a mirar a su novio con esos ojitos preciosos y cautivadores, con la esperanza de que entrara en razón.
-         ¡¡Ni una palabra más, Junsu!!... – gritó el mayor fuera de sí mismo, totalmente enardecido, haciéndolo callar finalmente.
Entre las piernas del pelirrubio se divisaba aquella famosa braga deportiva en color rosa, era tan justa y pequeña, que resaltaba deliciosamente su carnoso y definido trasero. 
-         Asi que… tenías que mostrarles a todos tus encantos, ¿no Junsu? – protestó el mayor con hastío y burla.
-         Ch-Chunnie… snif… yo no… snif snif… n-no fue mi intención…  l-lo juro… - el jovencito estaba ruborizado y avergonzado por aquellas palabras. No obstante - ly leno de rabia - Yoochun continuó tratándolo a su antojo.
-         ¿Sabes, baby?... debajo de tu braga están las cositas más ricas que mi boca ha probado… - Yoochun se relamió los labios - … y que mi polla ha sentido… - declaró con mirada lujuriosa y tono perverso.
Con esas declaraciones, Park le recordó a Junsu, que había sido suyo en innumerables ocasiones.
Y es que, Junsu y Yoochun fueron los primeros en intimar antes de que el resto de sus amigos se hicieran novios. Puesto a que su amor era tan fogoso e impetuoso, no tardaron en entregarse a sus deseos carnales. Memorable eventualidad que hasta la fecha mantenían en secreto.

Continuará...

Lolita dice:
Hola Hola!!!...
Espero que hayan disfrutado del capítulo 7 de ésta historia. Como se darán cuenta es el correspondiente a la couple YooSu*.
He recibido varios halagos por este fic (totalmente agradecida*). Aunque los comentarios publicados han sido poquitos (pero benditos*) y muchos los lectores... LES PIDO CON EL CORAZÓN EN LA MANO QUE ME DEJEN SU COMENTARIO, SÓLO SABIENDO QUE LES HA GUSTADO PODRÉ FINALIZARLO.
Por otro lado, GRACIAS... MILLONES DE GRACIAS A LAS PERSONITAS QUE AHORA SIGUEN MI BLOG* (se me llenan los ojitos de lágrimas*) Y QUE NO SÓLO ME LEEN, SINO QUE ME APOYAN Y COMENTAN*   GRACIAS POR ALIMENTAR MI CORAZÓN Y MI INSPIRACIÓN (enteramente conmovida*).






viernes, 10 de febrero de 2017

* A media luz * (3 / FINAL)


"Los ojos de Jae brillaban cargados de deseo, tremendamente necesitado de Yunho"...

********* ° **********
El mayor sonrió coqueto a su amor para luego marcar un caminito de sutiles besos, desde su vientre hacía su boca. Cavidad donde rozó e introdujo su palpitante polla.
Yunho se acuclilló frente al rostro de Jaejoong – sus rodillas a los lados – el cual saboreaba hambriento y lascivo, amoldándose al ritmo evidente.
-         Mi fogoso pelinegro… mi Boo…  -  mencionó el castaño disfrutando de la boca de Jae, quien se ahogaba por tenerlo entero.
Yunho tomó de vuelta la copa y derramó profusamente el vino sobre su pecho desnudo, el cual corrió presuroso hacia su ombligo, atravesando su blando y plano vientre. Su orgulloso pene se matizó del bermellón líquido, convirtiéndolo en deseable tentación.
El hermoso Jaejoong no dudó en lamer delicado y húmedo, rescatando con la lengua aquellas gotas que tendían de los testículos de su novio, deslizando la punta de su lengua rumbo a la cima.
Que maravillosa imagen se encontraba ante los ojos de Yunho… un entregado y sumiso joven de belleza inigualable, chupando y disfrutando del exquisito sabor que empapaba su sexo. Jamás imaginó tener a Jaejoong de esa manera tan erótica, incluso… pervertida.
Nuevamente, los gemidos del joven cautivaron los oídos del bronceado, incitando los propios.
-         ¡Ah ah ah!… Boo… bebé… que rica boquita tienes, mi amor – el pelinegro se aferraba a las nalgas de su hombre, sobándolas plácidamente.
-         ¡Mmmh mmmh… mmmh!… - Jae empujaba despacito, tratando que toda su polla abarcara a lo largo y ancho, púes estaba muy bien dotado.
Los excitantes lloriqueos de Jaejoong - además de sus adorables ojitos -  convencieron a Yunho de que su redondo y ajustado trasero, se encontraba ansioso por recibirlo.
Con tortuosa y deleitosa lentitud, Jung retiró su miembro de la boca de su amado Boo.
-         Voy a dártela ahora, cariño... – señaló el castaño con inherente voz varonil, contorneando deliciosamente los labios del chico con la hinchada y corazonada cabeza de su pene (glande).
La lengua de Jae emergió presurosa al sentir su sexo delineándolo, aprovechando para lamerle intermitente, hurgando con la puntita de su lengua la hendidura seminal, embistiéndole con veneración.
Yunho se deleitó con aquellas atenciones. Sabía que a Jae deseaba tenerle un poco más de esa manera tan sabrosa en la boca.
-         Boo… aaaaah, cariño… - dijo Yunho con dulzura, pero a modo de reclamo, al parecer su novio no pretendía ceder tan pronto – mi amor… aaaaah, por favor… mmmh… - Jae lo miró provocativo, enganchando sus dientes a la fina piel que cubría su pene (prepucio), dando un fugaz y tosco tirón – ¡AUGH... que ricura JaeBoo!… – exclamó el mayor excitado y más que motivado para embestirlo.
Jae apretujaba suave y firme los testículos de Yunho con sus níveas y finas manos, mientras él no dejaba de quitarle los ojos encima.
-         Jaejoongie… ahora voy a poseerte… - su voz fue tan seductora y gruesa, que Jae gimió en respuesta.
-         Ough… Yunnie, hazlo… - las palabras del pelinegro sólo reafirmaban su recíproco deseo.
Yunho acomodó al bello chico de lado, exponiendo sus nalguitas - listas para su total disposición – mientras él se pegaba a su espalda, acariciándola con ternura. Besando su nuca, cuello y hombros.
Jae giró su carita para alcanzar los labios de su amor, quien de inmediato se apropió de ellos.
Yunho acarició el rosado anillo de Jae con uno de sus largos dedos, mientras saboreaba su dulce boca, acariciando con la otra mano fugitiva uno de sus pezones, pellizcando y rosando deliciosamente, causando que su falo se endureciera dolorosamente de excitación.
Jae totalmente seducido, también ocupó sus manos astutamente. Una de ellas se coló entre sus piernas para aliviar un poco el rico dolorcito de su erección, la otra, masturbaba a Yunho dando generosos jaloncitos, apresando su polla con verdadera devoción.
-         Oh, JaeBoo... - musitó Yunho a media voz, completamente entregado a toda sensación.
-         Mmmmh, Yunnie… - sollozó el pelinegro sobre sus labios, dejando que aquellos largos y expertos dedos se sumaran uno a uno para ensancharlo.
-         Aaaaah… estás mojadito, Jaejoongie… - señaló el trigueño, enloquecido por la humedad que ya lubricaba la estrechez de Jae.
-         ¡NGH!... uummmh… amor… - Jaejoong sintió los dedos de su novio arremeter toscamente de manera repentina, causando que su cavidad se aferrara más a ellos.
-         Boo… quiero llegar más profundo… muy, muy adentro… - declaró Jung con respiración agitada, mordisqueando y chupando el suculento cuello del joven pelinegro.
-         Oh Yunnie, Yunnie… mmmh - gemía Jaejoong. Era sabido por él que a su sexy novio le encantaba utilizar sus dedos no sólo para dilatarlo, sino para sentir sus apretadas y texturizadas paredes anales… tan calientes y resbaladizas gracias a él – ¡oooh oooooh mgh! – Yunho lo hizo delirar cuando frotó las yemas de los dedos en su interior-
-         Tan sensible, mi hermoso JaeBoo… - sonrió Yunho para sí mismo sin dejar de hacer magia con sus morbosos movimientos.
-         Ya Yunnie… aaaah… ya mi amor… ya… ya métemela… – exigió Jaejoong como gatita en celo, reteniendo y atrapando los dedos de Yunho en su chorreante ano.
-         ¡Ngh!... mi Boo… adoro como me hablas… - gimió Jung al escucharlo así, tan impaciente y necesitado, provocando que sus venas le inyectaran un poco más de sangre para engrosarle el cobrizo sexo.
Yunho tuvo que obligarse a sacar aquellos dedos que se negaban a abandonar el íntimo y secreto lugar de Jae, ya que él precisaba de su afiebrada polla, más que de sus talentosos dedos ahora.
-         Mmmmh yunnie, yunnie… - los dedos del mayor se iban ausentando centímetro a centímetro del hoyito de su amado Boo.
-         Ya mi amor, ya salen… ya salen… los estoy sacando, mi vida… - el moreno le besó apasionado al tiempo que pellizcaba sus pezones, tratando de calmar sus ansias.
Con la goteante humedad en sus dedos, Yunho mimó y lubricó el pene de Jaejoong, sin dejar de besarle, volviéndolo loco al instante.
La mano de Jung se movía perfecta y dominante en el miembro del más bajo, quien seducido por su toque, fue quien perfiló su polla a su florecido agujero.
 Jaejoong tomó aquella venosa y suculenta verga con firmeza, impulsándola sin vacilación en su interior. 
Su atrevida acción colmó a Yunho de la más pura dicha. Así que empujó su polla al sentir como Jae le imponía con su mano.
-         Ya no puedo esperar más Yunnie…
-         Oh, mi amado Boo… lo sé…
La penetración fue lenta debido al vasto miembro de Yunho, incluso Jae tuvo que abrir más sus nalgas para que él pudiera entrar con mayor afabilidad.
-         Si cariño, ayúdame… -  le susurró Yunho al oído - eres tan dulce y bueno conmigo, bebé… - le halagó como todo un caballero enamorado.
El culito de Jaejoong se llenaba paulatinamente de la maciza carne de Jung, agrandando su rosado tamañito.
-         ¡AUGH!... tan enorme Yunnie… ¡¡uff!!  – disertó el bello chico, esforzándose por recibirlo lo más pronto posible.
-         Así es bebé… “YunnieBear” (nombre cariñoso de su polla) está entrando en tu caliente “cueva”… - cuando Yunho le hablaba de ese modo a Jaejoong, éste podía sentir que lo “follaba mentalmente”. Al parecer Jung Yunho no tenía límites*
-         ¡Yuuuuuuniiiiiiiiiiie…uuummmmmmh!… - gimió Jaejoong, en un tono bajo y largo, incitante y profundo, sintiendo como se deslizaba, llegando más y más hondo.
Jaejoong cerró los ojos al percibirse tan, pero tan lleno. La verga de Yunho lo había invadido ya por completo.
-         “oh… uuuummmmh… es tan grande, dura y caliente… cómo es posible que tal magnitud de pene se encuentre dentro de mí…” – pensó el pelinegro para sí mismo, haciéndosele agua la boca, bueno en este caso… haciéndosele agua el culo*
Las estocadas comenzaron acompasadas y abrumadoramente placenteras, sobre el majestuoso y bruno piano cubierto por las sedosas sábanas acarminadas que, simulaban liquida y pura sangre derramada.
-         Aaaaaaaaah Yunnie, mi amor… aaaamh!…
-         Oh sí, oh sí… aaah aaah aaah que delicia mi Boo… tu culito se come riquísimo mi polla, trágala cariño... succiónala toda bebé…ooooooh…
-         Hazlo tuyo Yunnie, hazlo tuyo… ouuuuugh…
 Cada palabra que provenía de los amantes estaba impregnada de pura lujuria y deseo sin medida.
-         Tu culito me pertenece bebé, no lo olvides nunca… aaaah, es mío JaeBoo… tu eres mío… ummmh… - le corrigió Yunho empujando con más ahínco, entrando más profundo en su hoyo.
-         Aaaaaagh… sí, Yunnie mi culo es tuyo… ooooh… yo soy tuyo… mmmmmgh… - juró Jae, volteando su rostro, besándolo con adoración.
Las llamas de su pasión los quemaba sin consumirlos. Simplemente ardían el uno por el otro.
Alucinantes minutos pasaron, entre gemidos, palabras de amor y peticiones sucias, hasta que Yunho desenterró su falo del maravilloso y lubricado laberinto de Jae, incitándolo a colocarse sobre su regazo, guiándolo paciente y cortés.
Jaejoong sin más - obediente a su apetencia y esclavo de los deseos de su amado novio - se dejó llevar. Se incorporó delicadamente, tomando la posición correcta, descendiendo despacio, sollozando gustoso y devorando con su precioso agujero la insaciable polla del moreno. Carne maciza que se perdió al topar con sus nalgas.
-         Luces encantador… - mencionó Jung con dulzura, ocasionando que Jae sonriera y se sonrojará aún más enamorado, reflejando un especial brillo en sus bellos y misteriosos ojos.
-         Yunnie… - Yunho admiró aquella sonrisita que no dejó de pintarse inocente, iluminando su carita de felicidad y timidez, a pesar de tenerle sobre su voluptuosa erección con las piernas abiertas de lado a lado.
-         Mi Boo aún parece un “chico virgen”… - bromeó el más alto con coqueta simpatía. Ambos rieron al unísono, disfrutando de su momento, de su confianza, de su amor.
Sin perder más tiempo, Jae se abrazó al cuello de su novio y comenzó a mover las caderas… despacito… placentero… subiendo y bajando certero, encaminando a Yunho a la locura.
-         ¡¡Boo… aaagh... Boo... Boo!!... - gemía Yunho sin parar, permitiendo que Jae le besará, lo mordisqueara y lo acariciara a su antojo. Convirtiéndose en su único instrumento para abandonar todo su amor y sus pasiones como nunca antes lo había hecho con nadie, como siempre lo haría con él.
-         ¡¡AAAAAAH…Yunnie… Yunnie… Yunnie!!... – repetía Jaejoong mientras rebotaba sin cesar, púes su Yunnie había tomado sus glúteos aferrándose a éstos, impulsándolo con más rapidez, marcando un movimiento con mayor agilidad – arriba y abajo, arriba y
abajo - Ahora la pareja no sólo gemía, sino que gritaba.
Eran tan intensos lo movimientos y tan tremenda la excitación, que Yunho sintió que su semilla estaba por dispararse. Tomó el miembro de su amante, principiando a manipularlo debidamente, hasta que la sensación se tornó mutua.
-         ¡¡AH YUNNIE, AH YUNNIE, AH YUNNIE!!...
-         ¡¡AAAAH, VÁMOS BEBÉ, VAMOS CARIÑO MMMMH!!...
-         !!ME CORRO AMOR, ME CORRO!!
-         ¡¡AAAAH AAAAH AAAAH… AHORA BOO, AHORA… JUNTOS, JUNTOS!!
Y como si fuera un capricho que el trigueño tenía, un exorbitante orgasmo provocó que la leche de sus viriles falos se derramara viciosa y vigorosa.
El semen del pelinegro salpicó el abdomen de Yunho, llegando insolente hasta el torso, mojando tibio sus acanelados pezones.
La semilla blanquizca de Yunho fue tan abundante, que Jae sintió sus entrañas inundadas.
Después del tremendo orgasmo y luego de haber recuperado el aliento, Jung recostó a su amado chico sobre las ahora húmedas sábanas, saliendo cuidadosamente de su interior. Cuando el glande de su pene por fin abandonó el ano de Jae, Yunho observó por un momento cómo su semen brotaba rebosante.
A Jae le encantaba que Yunho fuera tan lascivo, que le permitía observarle sin reparo, puesto que él también disfrutaba que lo hiciera.
-         Abre más las piernas bebé… muéstrame más mi amor… - el menor simplemente cedió ante el trigueño.
-         Es mucha Yunnie, se está saliendo toda… - refiriéndose a su fértil leche.
Yunho dirigió su sexy boca hasta la lechosa entrada de Jae y succionó ruidosamente.
-         Aaaaaaaah… Yunho… - dijo Jaejoong fascinado por aquella acción.
Sin dejar de mirarle con deseo, Jung unió su boca a la de su amado. Y como en un principio hizo con el vino tinto, vertió el semen salvado en ella.
Jaejoong saboreaba con gula aquella adictiva esencia en boca de su novio, impregnándose en sus labios y en su lengua… GLORIOSO*

-          Nuestra cama aún te está esperando Yunnie… - susurró Jaejoong sobre los labios de Yunho, dando por hecho que su amoroso y apasionado encuentro continuaría.
-         Mi insaciable Boo… eso mismo estaba pensando... - Yunho lo miró por última vez antes de descender del piano.

Recobradas las fuerzas y avivando las insuperables ganas a flor de piel, Yunho cargaba noblemente a Jaejoong envuelto en roja seda, encaminándose al lecho pasional.
Y mientras las velas se derretían, el perfume a rosas permanecía y el piano se enfriaba… LOS AMANTES DE ENTREGABAN NUEVAMENTE A MEDIA LUZ*…

*F I N*



Lolita dice:

Bien my litte hot minds... aquí está el último shot de ésta historia YunJae... 
Déjen su comentario para saber si les gustó.
Al parecer a las personitas que me leyeron, les atrae más el lemon-cute-hard...
(al igual que a mí :3)...
Esperen más historias...

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