My fav songs

viernes, 31 de julio de 2015

My hot kitty 3

... - ¿Qué demonios crees que estás haciendo Junsu? - la molestia en la voz de Jung aterró un poco al menor, sabía que le castigaría severamente después de haber roto la promesa que hicieron mutuamente tiempo después de haber comenzado su relación...


* En la recámara *
Junsu no podía articular palabra alguna, jamás imaginó que su novio llegaría a encontrarlo en esa situación tan morbosa. Estaba seguro que había sido muy precavido para prevenir que algo tan desafortunado como esto, pasara.
Yunho no podía dejar de mirarlo de arriba a abajo con molestia, es decir, su precioso neko estaba empapado y excitado, sosteniendo entre sus largas y bien torneadas piernas un maldito vibrador azul en forma de delfín, apuntando desesperadamente hacia ese agujero apretado y rosado que sólo su pene y él conocían muy bien.
- Yu- Yunnie... yo... - apenas si se escuchó aquella palabrita de labios del pelirrojo.
- ¡¿Por qué bebé, por qué?!...- el moreno alzó la voz asustando al felino, el cual se removió rápidamente envolviéndose en las sábanas - ¡no hay excusas Junsu! - Yunho realmente estaba furioso - ¡lo prometiste! – recalcó con frustración.
- L-lo siento... - el minino había comenzado a llorar - perdóname... - decía cubriendo su carita, lleno de vergüenza... le había fallado a su amor.
Jung suspiró profundo cerrando los ojos, masajeando el puente de su nariz, intentaba guardar la  calma. Tampoco le gustaba la manera cómo estaba actuando, después de todo, no era un hombre lo que encontró penetrando a Junsu.
Junsu no paraba de sollozar y escondía esos hermosos ojitos que ya estaban más que húmedos por el llanto.
Yunho sentía que merecía el infierno, gritarle a su amor era ir más allá de cualquier discusión.
- Gatito... - se acercó a la cama para sentarse y abrazarlo - ven aquí mí amor, ven... - Junsu dudó por un momento, pero el moreno lo rodeó con sus brazos tan dulcemente, que éste no pudo resistirse a su calor.
- Miaw... - un maullido corto y lleno de arrepentimiento provino del pelirrojo, haciendo que Yunho lo estrechara más fuerte - perdón... - dijo acomodándose mejor en aquel abrazo.
- Shssssss... no hay nada que perdonar, bebé - talvéz había sido el estrés o que sintió su hombría estúpidamente amenazada por un pedazo de plástico con baterías, quizá... fueron ambas cosas. En realidad no lo sabía.
El moreno besó la frente del minino, descansando su barbilla sobre la cabeza de éste, percibiendo el suave rose de sus puntiagudas y suaves orejitas, mientras acariciaba su espalda para calmarlo.
Junsu se acurrucó en el pecho del moreno, sintiéndose sumamente afligido.
- No quise gritarte mi amor... es sólo que... - hizo una pausa - quiero ser yo el que sacie tus ganas y el que te incite a querer más, discúlpame por excederme con mi reacción - besó de nuevo la frente del menor.
El lindo neko enroscó su esponjosa colita en la cintura de Jung, necesitaba tanto de sus mimos, de cada besito y palabra dulce. Le había extrañado con toda el alma.
- Yunho... yo traté y traté, pero no pude resistirlo más... - el menor quiso justificarse - sabes que es algo que no puedo controlar – se explicó con su vocecita cargada de ternura y pena.
El moreno, se aterró un poco, preguntándose de qué rayos estaba hablando su gatuno amor.
Junsu no encontró respuesta o comentario alguno, el silencio y el comportamiento de Jung lo evidenciaron todo.
- Lo olvidaste... - el pelirrojo lo miró dolido - en verdad lo olvidaste Yunnie... - un puchero de malestar apareció en sus voluptuosos y carmines labios.
Los ojos de Yunho estaban llenos de confusión. El felino salió de su abrazo cubriéndose mejor con las sábanas, se sentía totalmente ofendido.
- No puedo creerlo Yunho, sabes lo importante que es para mí estar contigo... cuando... cuando... - Junsu se sonrojó intensamente - cuando estoy en celo... - declaró mordiendo su labio inferior después de terminar la frase.
Jung quería morirse en ese instante. Luego de comportarse como un patán con su novio, ahora también había olvidado los días especiales en los que éste necesitaba urgentemente de su entrega y amor.
- Oh, bebé... gatito... mi amado Susu… - Yunho se aproximó para abrazarlo nuevamente, besando su carita por doquier - perdón, perdón, perdón... - y de pronto Jung recordó todo.
La temporada de celo para Junsu duraba 15 días,  y ésta ya había comenzado hace una semana; Yunho jamás lo había olvidado, de hecho desde que el felino había comenzado con su ciclo y actividad sexual, ambos establecían en el calendario aquellos días especiales.
Debido a que la necesidad de Junsu era incontrolable en esos días y para Yunho los mejores para tener sexo caliente sin restricciones, no dejaban pasar desapercibido ninguno de ellos… hasta ahora.
- Ahora entiendo todo mi amor – el mayor le consolaba meciéndolo - es que he tenido tanto trabajo y otras ocupaciones… - se explicó arrepentido - lo único que quería era que terminara todo lo relacionado al proyecto para poder llegar a casa, llenarte de besos y hacerte el amor, pero pero...  – Junsu sin más besó sus labios tan dulce y apasionadamente, que las excusas quedaron de lado.
- Ya no hablemos más de eso Yunnie, sé lo tensionado que has estado y lo mucho que te esfuerzas para brindarme lo mejor de lo mejor - Junsu rodeó con sus brazos el cuello de Yunho, estrechándolo benevolente.
Y así era, Jung y su novio vivían entre lujos y comodidades, pero nada de esas banalidades y vanidades eclipsaban lo que realmente importaba... SU AMOR.
- Lamento haberte gritado y hecho llorar bebé - una vez más, el mayor se disculpó.
- Yunho... - susurró el gatito rozando sus labios sobre los de él, sintiendo como le embriagaba la calidez de su aliento – tómame ahora... mi amor... - el moreno comprendió perfectamente lo que el pelirrojo quería, no había más tiempo que perder.
- Oh bebé... te amo tanto... tanto... - musitó tierna y amorosamente el mayor, dejándose llevar por ese sabor dulce y enloquecedor que provenía de esos perfectos y jugosos labios cuando se unieron nuevamente a los suyos.
Junsu apartó aquellas sábanas que lo envolvían, dejando al descubierto su deseable cuerpo, ese que no tardó en adueñarse de las ganas de Yunho, quien se encontraba plácidamente apoyado en el respaldo de la cama con las piernas ligeramente abiertas. Una maravillosa pose masculina.
El pene de Junsu estaba erecto y muy húmedo, goteaba de excitación. Su olor erizó la piel de Jung, al igual que enfatizó sus sentidos.
Un sumiso y hermoso Junsu se acercó al moreno, sin tela alguna que le cubriera. Su exquisito cuerpo desnudo se contoneó aperlado y elegante, avanzando hacia su sexy y fuerte novio.
Yunho sintió su cuerpo arder ante su proximidad. Tan sólo ver ese glorioso cuerpo moverse armonioso lo embelesaba, pero fueron las redondas y carnosas nalgas del minino las que más llamaron su atención, sobre todo cuando su alargada colita se levantó orgullosa entre éstas, ondulando cual látigo del más fino cuero.
- Precioso… eres precioso… ga-ti-to… - murmuró Yunho sensualmente, mostrándole al minino su dorado pecho y abdomen, abriendo su camisa con seductores movimientos.
- Miaw… - maulló Junsu, mordiéndose luego los labios ante la seductora imagen de su macho, más perdió la razón  cuando Yunho reveló su grueso sexo, el cual saltó con premura entre la abertura de sus pantalones – oh, Yunnie… - murmuró afiebrado.
- ¿Qué esperas?... ven por tu lechita, mi amor – la expresión de lujuria en la cara de Yunho prometía demasiado… una larga noche de fogoso amor y orgasmos interminables.
Junsu se deslizó a través de las sábanas, ubicándose sobre el cuerpo de su amante, atrapando sus suculentos labios, irrumpiendo en su boca y degustando su lengua.
Yunho abrazó al felino al sentir el más mínimo rose de su cuerpo, dejándose llevar por el deseo, acariciando su espalda y pellizcando sus nalgas.
- Mmmmh… mmmmh… - sollozaba el pelirrojo, disfrutando de cada toque, meneándose sobre la pelvis del moreno, arrancándole incitantes gemidos.
- Vamos Susu, hazlo ahora bebé… - le sugirió Yunho al tiempo que uno de sus dedos presionaba su lindo y mojado agujero, sin llegar a penetrarlo.
Junsu descendió con sonoros besos y chupetones por el cuello, los hombros, la clavícula, los pezones y el maravilloso abdomen de su novio, hasta llegar donde su rica polla se encontraba. Con ímpetu, el hermoso pelirrojo sacó el pene de Yunho, el cual era muy grande y bronceado, cubierto de venas prominentes y gordos testículos eróticamente coronados por rizos cobrizos.
- ¡Augh! – gimoteó Yunho al sentir el insipiente mordisco de Junsu en una de sus bolas, mientras lo masturbaba con una mano – se siente delicioso, bebé, me gusta… mmmmh – aseguró, invitándolo a que continuara, dejando que los colmillos de su novio se restregaran y lo recorrieran a lo largo de su polla. De pronto, el pequeño neko chupó descaradamente la resbalosa punta, serpenteando con su áspera lengua en la hendidura – aaaah… mmmh… aaaah… - gemía gustoso observando la caliente escena entre sus piernas – abre más tu boquita precioso, métela toda cariño – demandó afablemente ansioso - ¡JODER, JUNSU… AAAAAAAH! - gritó complacido, cuando su lindo gatito devoró su verga, mamándola con arrebato.
La cabeza de Junsu subía y bajaba cadenciosa por aquel pedazo de carne, hinchado y acanelado. Aprovechando su posición, el minino recorría sus propios testículos y erguido pene con su aterciopelada colita, frotándolos insistentemente y rosando de vez en cuando su mojado hoyito.

- Es tan sabrosa, Yunnie... - señaló Junsu refieriéndose a su polla, revelando su hermoso rostro excitado, con los labios entre abiertos y el mentón escurriendo pre-semen.

- Es tuya mi amor, sólo tuya... - el moreno lo atrajo besándolo de manera sucia y carnal, empleando una de sus enormes manos para engancharla al pene del felino, colmándolo de pecaminosas caricias, dando golpecitos con el pulgar en la frondosa cabeza.

- Aaaah aaaah aaaah - gemía el pelirrojo en boca de Yunho, atrapado por aquellas delirantes sensaciones que le brindaba.

- Ahora mi amor... sigue chupando... que la polla de tu macho aún requiere de tu rica boquita -  Jung le dio unos cuantos piquitos a su gatito y con la mano que anteriormente lo tocaba, tomó su nuca y lo dirigió de nuevo al punto más duro y ardiente bajo su vientre.

El tiempo prolongó los obscenos y fascinantes sonidos, que provenían de la cama, apoyando el compás de los cuerpos que sólo gemían.
Repentinamente un tenue estremecimiento se sintió en Yunho, entonces Junsu supo lo que tenía que hacer.
- Oooh… oooh… Susu, gatito… más… más… más… - Junsu chupaba intensamente, mamando con rapidez la verga de su amor, púes estaba a punto de expulsar su blanca y espesa semilla.
- Mmmh… mmmh… mmmh… - los gemidos mudos del felino mandaban estimulantes vibraciones a través del falo de Yunho encaminándolo al orgasmo. Cuando el moreno apretó las nalgas, vino el inminente climax.

- ¡¡AAAH AAAH AAAAAAAAH!! – Jung se corrió vigoroso y abundante en la boquita de su adorado Junsu, quien daba suaves mamaditas a su polla después de su placentero alivio.
- Así mi amor, así… aaaaah... chupa despacito bebé… mmmmh... traga toda la lechita de tu Yunnie, mi amor… -  Junsu aún sostenía la polla de su novio, masajeándola hasta sacar y beber el último chorro.
El precioso Junsu apartó sus labios de aquel exquisito manjar después de haberlo disfrutado, albergando algunos restos de semen. Los cuales compartió con su amado Yunho, quien saboreó lascivamente cada gota de su divina boca al fundirse en un apasionado beso.
- Quiero más lechita… miaw… 
- Sólo espera un poco y la tendrás, bebé… 

Continuará...

Lolita dice:
Hola hola... como ustedes saben mi blog es para personitas de mente abierta, así que espero que les guste este capi y me sigan leyendo. Ha sido un poco corto y la razón es... que por lo general se me pasa la mano y los escribo muy largos... jajajajajaja!!... espero muy pronto elaborar una historia más "light" llena de drama... pero eso, sólo el tiempo lo dirá.
Saluditos desde México...
Nos vemos...



sábado, 25 de julio de 2015

PORRISTA ATREVIDO 4




... - quiero hacerte el amor... - declaró sin más, tomando de las manos a su amante y llevándolo junto a él sobre la cama...

********** ° *********
Hae no se negó en absoluto, recostándose sobre ésta. Estaba un poco nervioso, púes sería la segunda vez que intimaran y su enorme deseo por ser tomado era casi incontrolable.

- Te deseo tanto, mi amor... - Shim posó un tierno beso sobre los labios del menor, haciéndolo sonreír, desvaneciendo cualquier sensación abrumadora.

Donghae incitó a Shim a seguir con sus deseos.

Changmin lo liberó del calzado desnudando sus pies a la vez, dejando su insinuante y rosado uniforme, observando detenidamente aquella belleza que aguardaba paciente por él. Posteriormente, el mayor comenzó a despojarse de su ropa, quedando solamente con aquel ajustado bóxer negro que lo hacía lucir indudablemente irresistible, recalcando su dotada entrepierna.

Donghae  no podía apartar sus bellos ojos de ese cuerpo perfecto y bien esculpido, que invitaba a ser tocado, y ese precioso y varonil rostro digno del más atractivo hombre. No cabía duda de que Changmin era un sueño húmedo hecho realidad.

Min se aproximó a su pequeño amor, colocándose suavemente sobre su cuerpo, provocando que Hae gimiera al sentir que sus sexos se rozaron deliciosamente.

- Aaaagh... - Changmin sabía que el cuerpo de su Dongie era muy receptivo, y se aprovecharía de ello para hacerlo gozar al máximo de cada sensación - quiero escucharte siempre mi niño, no acalles lo que sientes, ni lo que deseas... quiero saberlo todo cariño... todo...  - Hae se sintió afiebrado cuando el cálido aliento de su novio golpeó sobre sus labios haciéndolos suyos al instante.

- Min... - pronunció el jovencito, asimilando sus besos, los cuales vagaban sobre su boca en dirección hacia su cuello, además de sus inquietas manos bajo su diminuta falda, masajeando su miembro sobre la braga deportiva - aaagh... mmmh... Minnie... - el moreno sin esperar más, introdujo su mano en la prenda, mimando esa delicada piel que prontamente se calentaba y endurecía - ¡AAAAAJH! - gritó el menor con placer y sorpresa, al sentir la enorme mano de su novio tocando su pene, estimulándolo al acto con el pulgar mientras lo sostenía a lo largo.

 Cuando el falo de Donghae estaba completamente erguido, Shim retiró la braga lentamente dejándolo al descubierto, sin dejar pasar la imagen de sus ricas nalgas y su rosadito agujero que se asomaba tímidamente entre ellas. Tan apretadito y suculento.

- Dongie... - sollozó Changmin a media voz al ver todo aquello, pero enfocándose en su hinchado pene, inclinándose sobre éste para recorrerlo con los labios, haciéndolo desde la base con pequeños y ruidosos besos hasta llegar a la rojiza punta, la cual lamió deleitándose con su sabor.

- ¡MMMMMH!... - Hae respondió separando las piernas, permitiéndole mayor acceso - ¡AAAAAH!... - gimió de golpe al sentir la boca de Min devorando por completo su sexo.

Shim subía y bajaba con su maravillosa boca a lo largo y ancho del miembro de Hae, quien parecía totalmente perdido por el placer que le proporcionaba.

- ¡Oh, Minnie, Minnie! - repetía el lindo Donghae sin cesar hundiendo su nuca sobre la almohada, al tiempo que empuñaba las sábanas tratando de tomar aire, púes Changmin lo dejaba sin aliento con tremenda mamada.

Cuando Changmin consideró que era suficiente, liberó la polla del jovencito y subió nuevamente a sus labios, comiéndolos mientras se acomodaba mejor entre sus piernas,  comenzando a moverse de atrás hacia adelante friccionando ambas erecciones, simulando acompasadas embestidas.

- Aaaaah aaaaah... Dongie... mmmmh... - sollozaba el más alto en el oído de su amor, embelesado por su cara de placer y hechizado por sus sugestivos gemidos.

Donghae añoraba un contacto más puro entre ellos, así que con mano fugitiva se coló entre sus cuerpos quitando poco a poco el bóxer de su amante, logrando sentir al fin la palpitante y caliente carne restregándose contra la suya.

- ¡Ough!... Changmin... mi amor... mmmmh... - Hae se mordió los labios por tan exquisito roce. Sin embargo, no era suficiente, así que subió por completo su faldita con una mano, y con la otra, su ajustado top. Mostrando sus duritos pezoncitos, tan mordisqueables y paraditos.

- Mi vida... mmmh... - el moreno se excitó más al ver esos maravillosos montecitos azucarados, admirando el valor de su pequeño al ser tan atrevido, y eso lo hacia inmensamente feliz. Claramente le demostraba que lo deseaba del mismo modo.

Luego de un par de minutos compartiendo ese ritmo sensual, la presión entre sus cuerpos se incrementó notablemente.

Changmin prácticamente sentía que su cuerpo ardía y tal calor lo sofocaba. Con gracia se apartó de Hae para desvestirle, y de paso, deshacerse de su bóxer. Ya desnudos, continuó deleitándose con el cuerpo de su niño amado. Besándolo, acariciándolo, explorando cada recoveco, 

Por otro lado, la hombría de Donghae quemaba y exigía su pronto alivio, al igual que su estrecha cavidad requería ser invadida.

- ¿Min?... aaagh... aaagh... - gemía el menor sin parar.

- D-dime... dime mi amor... - articuló agitadamente Changmin.

- E-estoy... muy... mojado... - esas palabras fueron el detonante para el más alto, apremiando las ganas de meter sus largos dedos en el húmedo culito de su novio y comprobar lo dicho.

Y así fue que con suma delicadeza, Changmin se deshizo de su posición para abrir aún más las piernas de Donghae y flexionarlas un poco, dejando a la vista esa rica y jugosa cavidad que ahora chorreaba de excitación.

El mayor, totalmente seducido por ese maravilloso panorama, suspiró profundo al tiempo que algunas gotas de sudor bajaban por su barbilla. De pronto, imaginó a su hermoso Hae en otras posiciones, mamando su duro y ancho pene, permitiéndole tocarle de maneras innombrables. Sí, Changmin sabía que sólo era cuestión de tiempo, por que él era suyo. SU AMADO DONGIE.

- No puedo más... - susurró el menor, lamiendo sus labios con la punta de la lengua, en un acto erótico que encantó al moreno.

Changmin sonrió lascivo y deslizó un par de dedos en la cavidad de Hae, los cuales en un principio fueron expulsados por su estrechez. No obstante, se concedió continuar, empujando hasta hacerlos entrar, arrancándole pequeños quejidos de incomodidad.

- Duele... - dijo el más bajo con voz casi imperceptible, soportando la presión en su rosada entrada.

- Pronto pasará, cariño... - una dulce sonrisa se dibujó en labios de Donghae, púes sabía que su novio no le mentía.

Luego de que los dedos de Changmin se abrieron camino a través del rugoso anillo de su adorado niño, sintió un pinchazo en su miembro al sentir lo caliente y resbaladizo que estaba, entrando y saliendo con facilidad

- Mmmmh... bebé... - murmuró por aquella morbosa sensación.

Donghae se encontraba cautivado por Changmin. El moreno masturbaba su grueso y largo miembro de arriba abajo complaciéndose con una mano, mientras que la otra se perdía entre sus piernas dilatándolo.

- Min... Min... aaah... te necesito, mi amor... - fueron las palabras de Donghae para indicarle a su novio que deseaba ser penetrado. Repentinamente, y sin previo aviso, el moreno separó sus nalgas permitiéndole sentir la enorme y dura cabeza de su pene.

- ¡Ngh!... - gimió el menor, sintiendo como el glande de Changmin lo estiraba aún más.

- Oh... delicioso... - musitó el más alto clavándose lentamente en el húmedo agujero de su chico, quien ya deliraba de gusto.

Donghae estaba totalmente poseído por el deseo, era increíble la manera en que Changmin le hacia perder el sentido de la realidad.

Changmin lo penetró cuidosamente antes de comenzar con profundos y certeros movimientos. Lo haría lento, pero con intensidad.

- ¡Aaaaaaah aaaaaah aaaaaah!... - el punto dulce de Hae había sido encontrado al primer contacto y éste disfrutaba sin pudor de las estocadas de su amante, aferrándose más y más a su cintura, sintiéndolo llegar más y más hondo.

- ¡Hae, aaaaaaah, Hae... mmmmmh!... - Changmin enlazaba algunos besos ansiosos y desordenados entre sus labios, cuello y hombros, dejando pequeñas marcas rojizas.

Donghae se sostenía con firmeza de la espalda del moreno, quien mordía, jalaba y acariciaba sus preciosos pezones con su ardiente boca. Aquellos mimos provocaban que su erección comenzara a gotear.

Changmin no podía desear a nadie más en ese momento y en ese lugar, Donghae era el chico de su vida, el indicado, el perfecto.

Las estocadas de Shim se prolongaban con gran gozo, adueñándose de a poco de la voluntad y las ganas de su novio.

El lindo Hae besaba, tocaba, arañaba y lamía toda la piel a su alcance, estaba totalmente hambriento de Changmin. Despertaba en él un apetito feroz.

- ¡Más Min, más!... - Hae exigía al ver nublaba su razón debido a la excitación. Sólo podía pensar en ser penetrado y tocado de la manera más íntima y secreta.

- ¡Sí amor, sí! ... - Changmin elevó las piernas de su novio con sus antebrazos para mayor gusto - siénteme, cariño, siénteme... - cada palabra que salía de su boca sonaba como un ruego de sincera adoración.

- ¡Aaaaaaaah aaaaaah! - gemía Hae sin reparo.

- ¿T-te gusta a-mor, te gusta as-sí?... me encan-tas Don-gie... -  declaraba Shim con voz insinuante y entrecortada mientras lo embestía cadenciosamente.

- ¡Mmmh mmmh aaah, sí sí!... - Donghae estaba totalmente sumergido en el placer.

- Te amo Dongie, te amo... - repetía una y otra vez Changmin percibiendo el pronto climax, apresurando sus movimientos, hundiéndose más en aquel agujero lubricado y caliente que aprisionaba su duro y poderoso sexo. Tomó el pene del menor masturbándolo con vehemencia, buscando que su  lindo novio, al igual que él, también se liberara.

- ¡Ah ah ah, te amo Minnie, te amo!... - gritó finalmente Donghae sintiendo como su cavidad se contraía, provocando que la espesa semilla de su novio lo llenara por completo y la suya empapara sus abdómenes y pechos.

- ¡Oh, Dongie!... - exclamó Chagmin, al correrse dentro de su amado, abrazándose a él como respuesta de su intenso orgasmo.

Ambos cuerpos quedaron unidos por un momento más, calmando sus respiraciones, acariciándose con suavidad por el acto consumado, contemplándose con amor.

- Fue... maravilloso... - dijo Donghae sonrojado, deslizando sus manos por las nalgas de Changmin, quien le sonreía satisfecho y feliz.

- Lo sé mi vida... delicioso... - confirmó el mayor, quien disfrutaba del toque de su pequeño amor, al tiempo que le arreglaba algunos mechones y le daba piquitos en sus exquisitos labios - te adoro mi cielo... ahora duerme, yo velaré tu sueño amor - prometió, saliendo despacito de su cuerpo, sabiendo que el cansancio pronto los vencería.

Donghae sólo asintió y se dejó mimar por su guapo novio.

Changmin colocó a su amado niño en una posición cómoda, abrazándolo por la cintura, acurrucándolo sobre su pecho, añorando que su entrega se repita una y otra vez, hasta el fin de sus días, porque ambos se pertenecían.


Continuará...


Bien, los próximos capítulos se basarán en el YunJae y el Yoosu, porque no debemos olvidar que Junsu y Jae también se metieron en problemas por lucir sus antojables cuerpecitos...

Nos vemos...

Saluditos.


jueves, 23 de julio de 2015

PORRISTA ATREVIDO 3


El pelinegro se giró hacia la chica para callarla con algún insulto por hablar de esa manera de su baby, pero fue cuando el alboroto llegó por fin a sus oídos y la imagen del rubio se aclaró a lo lejos, que todo a su alrededor de pronto hizo eco en su cabeza con gran intensidad, como si de una pesadilla se tratara.

- ¿Jae?... - musitó Yunho.

- ¿Hae?... - señaló Changmin.

Aquellos nombres fueron como un susurro, Yunho y Changmin, quienes quedaron impactados al igual que Yoochun, al darse cuenta de lo que estaba pasando a distancia. Ver a toda la escuela posando su entera atención en sus novios hizo que les hirviera la sangre.

Los miembros del equipo de football no podían dejar de mirarlos y de hacer comentarios obscenos a cerca del grupo de porristas.

- ¡¡Cierren la puta boca!! - les gritó Changmin invadido de ira, púes aún no podía creer que Donghae, su tímido, amado y pequeño amor, ahora se exhibiera de ese modo.

Todos los chicos guardaron un silencio casi sepulcral, sabían que meterse con Shim, era como jalarle la cola al diablo.

- Yoochun... - le llamó Yunho, dándole a entender que debían ir por ellos y alejarlos de todos, antes de que comenzaran a "rodar cabezas".

°*°*°*°*°*°*°
Donghae se sentía como estrella de cine en alfombra roja; saluditos por aquí, besitos al aire por allá, halagos, fotos y notitas cariñosas por acullá... en fin, se sentía soñado por todos. No obstante Jaejoong y Junsu también disfrutaban de esas atenciones.

Era inevitable no voltear a verlos, admirarlos y desearlos.

Esa ropita que llevaban puesta le arrancaba suspiros a muchos y envidias a otras.

Y es que tan sólo verlos con esos cuerpos delgados bien delineados, presumiendo esos vientres planos, cintura estrecha, piernas largas delicadamente torneadas, además de esa piel nívea y tersa. Al igual que esos traseros que levantaban la poca tela de esa faldita rosada, dejando ver la seductora línea que marca el origen de las nalgas - sobre todo en el rubio, que posee el mejor trasero en toda la universidad - y por último, esos moñitos que llevaban a los lados de su brillante y liso cabello. La verdad cualquiera, que los viera querría secuestrarlos y hacerlos suyos una y otra vez.

- Lo ven chicos, se los dije... - dijo Jae con aire victorioso, sonriendo satisfecho de lo que habían logrado gracias a su ¿buen gusto? en uniformes.

- Ya sé Jae, tenemos que agradecértelo con una fiesta, ¿verdad Hae?... - comentó Junsu, animando a Donghae, quien simplemente asintió alegremente.

      


Repentinamente y sin darse cuenta - debido al gentío que había a su alrededor - Yunho, Changmin y Yoochun hicieron acto de presencia, denotando a todos que se largaran si no querían ser golpeados. Por lo que instantáneamente, el área en la que estaban ubicados comenzó a despejarse. Incluso, el resto del grupo de porristas que acompañaba a sus lindos novios se alejó dejándolos a su merced.

Donghae estaba totalmente paralizado al ver el rostro enfurecido de Changmin.
Jaejoong, se mostraba más sereno, pero no menos asustado cuando Yunho se plantó frente a él con la expresión más seria que en él nunca antes vió. Se maldijo así mismo... "creo que esto no fue buena idea después de todo"...pensó interiormente.

Con respecto a Junsu... sólo le bastaron unas palabra de Yoochun para entender que estaba más que molesto con él.

- Ahora que has terminado de coquetear descaradamente con todo el mundo, es hora de que nos larguemos - ese comentario le provocó unas inmensas ganas de llorar al rubio, empero, se contuvo. Su novio jamás le había hablado así, haciéndolo sentir como "una cualquiera".

Obviamente el mensaje era para los tres, pero el pelinegro había optado por decírselo directamente a su novio, sus amigos se encargarían de los suyos.

°*°*°*°*°*°*°
Luego de que los jóvenes animadores tomaran sus cosas - sin que les dieran tiempo a vestirse apropiadamente - sus novios decidieron que lo mejor sería abandonar la escuela por ese día. Una llamada de atención era lo que necesitaban ese trío de  linduras.

°*°*°*°*°*°*°

*DEPARTAMENTO DE CHANGMIN*

Changmin llegó a su departamento velozmente, gracias a que él, al  igual que Park y Jung también contaba con su propio auto.

- Bájate... - le dijo con frialdad a Donghae, después de haber aparcado.

Hae bajó cuidadosamente, llevando su bolso de ropa. Se sentía totalmente indecente y avergonzado, ya que  su novio lo recorría con la mirada mostrando su total desaprobación.

Por suerte para Donghae, no habían personas fuera del edificio, ni mucho menos se topó con alguien de camino al piso del departamento.

- Entra... - le ordenó Changmin sin dejar su tono hosco.

Hae, sencillamente obedeció.

Cuando la puerta se cerró detrás de ellos, Hae se armó de valor para todo lo que su novio fuera a decirle. Conociendo su carácter, esperaba lo peor.

Shim le arrebató el bolso y lo lanzó fuera de su vista, asustándolo. Después lo tomó por la muñeca, jalándolo hacía su recámara.

- Minnie... - musitó Hae al sentir ese brusco tirón.

- ¡Cállate!... - le gritó Min poco antes de ingresar a la habitación, la cual había cerrado también azotando con fuerza la puerta.

Donghae comenzó a temblar y a sollozar, nunca antes había visto al más alto tan enojado.

De pie y junto a la cama, Shim comenzó a reprocharle lo que había pasado ese día, trás haberse puesto ese maldito uniforme.

- Ahora explícame... ¡¡¿porqué demonios te has vestido como una puta animadora de cosplay, Donghae?!! - increpó fuera de sí.

- Changmin... - pronunció el jovencito levemente, sin poder si quiera mirarlo a los ojos - no te enojes... por favor... - sus lágrimas rodaban por sus mejillas.

El mayor sabía que Hae estaba asustado por su agresiva actitud, pero en ese momento no le importaba.

- ¿Te parece bien lo que has hecho Donghae?... ¿ha sido divertido para ti y para tus amiguitos?... - le reclamó mirándolo de arriba a abajo. Hae sólo negó con la cabeza.

- ¡¿Te gustó haberte lucido frente a todos como si te vendieras?!... - Changmin se estaba pasando con sus hirientes palabras, pero la situación lo hizo perder la razón. Él sabía perfectamente que su novio era hermoso, encantador, puro, inteligente, bondadoso... pero que le faltaran al respeto y lo desearan de manera enferma y repulsiva, era algo que no podía tolerar.

Donghae sólo podía llorar y mantener la cabeza baja, no entendía cómo es que ahora estaba en esa situación. Al comienzo, vestir ese uniforme que tanto le había gustado, pareció una gran opción para que su Minnie lo deseara y lo amara más. Sin embargo, de pronto todo estaba rotundamente mal.

Changmin comenzaba a exasperarse con Hae al no recibir respuestas de su parte.

- ¡¡Contéstame!!... - Min se acercó a él tomándolo por la cintura, pegándolo a su cuerpo  -  ¿Crees que todos los chicos que te miraban sólo deseaban ver tu linda sonrisa?... - le cuestionó susurrándole al oído con crueldad. Hae volvió a negar con la cabeza.

- Claro que no Donghae, querían ver ÉSTO... - señaló colocando las manos sobre sus nalgas - ¡ÉSTO! - las apretó rudamente contra él haciéndolo sentir su sexo, provocando que el llanto del menor se tornara más sonoro.

El moreno sólo quería que su niño aprendiera la lección, aunque tuviese que actuar como un desalmado con él. 

         
Donghae
Changmin
  

Hae sabía que Changmin sólo estaba enojado y que jamás le haría daño, así que con el valor que se había armado desde que entró al departamento, decidió expresarle cómo habían pasado realmente las cosas, bueno, por lo menos la parte que consideró conveniente, ya que sí le contaba de todas las ideas que Junsu y Jae le habían metido en la cabeza, seguramente lo obligaría a mantenerse alejado de ellos para siempre.

- Yo... yo... creí que me verías hermoso, que... - hipó - a mí... a mí... n-no me importan los d-demás... s-sólo quería que tú me vieras lindo y ... sexy, mi amor... creí... creí que iba a gustarte más... s-sí usaba esto... - y dejando a un lado su temor, levantó la mirada para ver a su novio, quien permanecía con un gesto serio e indescifrable.

Escuchar aquello y ver esos  hermosos ojitos húmedos y tristes, llenos de inocencia y confusión, hicieron que Shim entrara en razón. Su niño, simplemente era un dulce y bello jovencito de 18 años, jugando a ser sensual, sólo eso. La ternura y la sinceridad en los ojos de Donghae desvanecieron todo ese coraje y frustración en él, causando también su llanto y maldiciéndose así mismo de ser tan  grosero e impulsivo.

- Hae, mi amor... yo... perdóname cariño, perdóname... - Changmin lo abrazó con fuerza, rodeándolo con sus brazos protectoramente - soy un imbécil mi amor, un completo idiota... no debí hablarte de ese modo...  - Shim lloraba arrepentido.

Hae correspondió a su abrazo, escondiendo su carita en la curvatura de ese cuello fino y largo que el mayor poseía, sintiéndose aliviado de que su amado Minnie ya no estuviera enfadado.

De pronto, Changmin comenzó a repartir besitos sobre la cabeza del menor mientras acariciaba su espalda cariñosamente.

- Dongie... lindo... lo siento mucho cariño... - Shim suspiró sintiendo a Hae en sus brazos más relajado - no... no quise tratarte como lo hice... no quise decir esas cosas tan horribles... - éste no paraba de llorar - yo... yo estoy muy arrepentido mi amor... muy arrepentido... - dijo abrazando más fuerte a su niño.

Donghae sonrió contra el cuello de su novio, él había vuelto a ser el mismo de siempre. Su tierno y dócil novio.

- Lo sé mi amor... lo sé... - Hae se apartó ligeramente para mirar a Min y tocar una de sus mejillas, acariciándola suavemente para confortarlo.

- Yo... estaba... estaba muy enojado y celoso Dongie...  - Hae sonrió nuevamente al escuchar aquel comentario, su amado novio nunca dejaría de ser tan posesivo y protector - no soporto que nadie te falte al respeto, ni mucho menos que te miren como si quisieran que les pertenecieras - declaraba Shim exponiendo sus razones por su severo comportamiento.

El menor enjugó sus lágrimas con el dorso de su mano, llevando después sus pulgares a los ojos de Changmin para hacer lo mismo por él. El mayor le sonrió conmovido.

- Minnie, mi amor... - dijo Donghae con suavidad - sólo tengo ojos para ti mi vida... soy tuyo, sólo tuyo mi cielo... - y esas breves palabras eran suficientes para Shim, porque sabía que su niño era honesto y sobre todo, porque su amor era verdadero.

- Sí bebé, mío, sólo mío... - recalcó Changmin con gran dulzura y convicción, haciendo que Hae se sonrojara.

- Minnie... - nombró Donghae avergonzado, parándose de puntitas para juntar su frente con la de su novio. Ambos habían recordado que hace un par de días, él, se había entregado al mayor. Changmin se había esmerado en que todo fuera tan romántico y perfecto como lo había soñado, convirtiendo su primera vez en un instante mágico y maravilloso.

- Te amo Dongie... te amo mi vida... - dijo Changmin, mirando con todo su amor a ese jovencito hermoso y tierno que era preso de sus brazos.

- Yo también te amo Minnie... te amo tanto... - luego de esas significativas palabras, los novios se fundieron en un lento y afectuoso beso, que poco a poco iba haciéndose necesitado, apasionado.

- ¡Mmjh!... - un gemido salió de labios de Hae, quien disfrutaba del beso que compartían.

Changmin sonrió orgulloso de provocar esas reacciones en su pequeño novio, aprovechando el momento para adueñarse no sólo de sus labios y su cintura, sino de sus largos suspiros y de su delicioso cuello, recorriéndolo  con húmedos y calientes besos.

- Oh, Min… - pronunció Donghe con timidez, sintiendo las traviesas manos de su amado apretándolo nuevamente contra su miembro, mientras acariciaba sus glúteos cadenciosamente.

El más alto se dejaba abrazar por Hae, quien simplemente se permitía llevar por el deseo que iba en aumento gracias a cada beso y sugerente gemidito.

Ambos se mantuvieron mimándose y disfrutándose por largos minutos, brindándose delicados y provocativos roses.

Changmin se detuvo por un momento para admirar a su chico de pies a cabeza, Lucía condenadamente deseable con la poca tela del conjunto que vestía, y qué decir de aquellos labios rojos e hinchados que hace un momento degustaba. Además de esos ojitos brillantes llenos de amor y anhelo que lo miraban. Todo eso, acentuando el contrastante rubor de sus mejillas.

- Dongie... - articuló en voz baja, sintiendo como la excitación lo invadía con premura palmo a palmo - quiero hacerte el amor... - declaró sin más, tomando de las manos a su amante y llevándolo junto a él sobre la cama.

Continuará...


LOLITA: Un cariñoso saludo para las personitas que se toman el tiempo de leerme... 1000 GRAXS de antemano.
Deseo comentarles que me siento muy dichosa de que me tomen en cuenta SOLO LES PIDO MUCHA PACIENCIA...

BESOS DESDE MÉXICO XD!!


martes, 21 de julio de 2015

PORRISTA ATREVIDO 2



En el campo de football Yunho y Changmin hacían lanzamientos largos mientras que Yoochun, descansaba en una de las bancas luego de haber practicado algunas tacleadas.

El pelinegro se refrescaba con una deliciosa y fría bebida energética, cuando de pronto Yoona,  una de las chicas que tanto odiaban Junsu y sus amigos, se le acercó para hacerle conversación.

- Hola Yoochun, ¿cómo estás? - dijo con coquetería aquella chica, que aunque era linda, no se comparaba con la hermosura de su Junsu y mucho menos con su curvilínea figura. Ésta llevaba una ajustaba blusa con un prominente escote, además de una cortísima minifalda, que lejos de hacerla ver bien, sólo destacaba más su exagerada delgadez.

- Hola Yoona, qué tal... - le saludó Yoochun con amabilidad, a pesar de que ni si quiera le simpatizaba.

- Tengo una clase libre y vine a ver cómo entrenan, ¿puedo sentarme? - la chica mostró su mejor sonrisa con el propósito de deslumbrar al pelinegro, pero a él poco le importaba.

- Adelante... - respondió Park con disimulada indiferencia.

Yoona se sentó a su lado cruzando las piernas, haciendo notar sus pantaletas en el proceso y las cuales aún podían apreciarse al fondo de la minifalda. Esto desde luego era un acto intencional por parte de ella.

Yoochun por otro lado, se sintió incómodo al percibir su proximidad.

- Y... dime Yoochun, ¿aún sigues saliendo con ese chico rubio de risa escandalosa? - le cuestionó la morena de manera intrigante.

El pelinegro no pudo disfrazar su fastidio, sabía perfectamente para dónde iba su conversación, ya que Yoona siempre ha estado interesada en él.

- Sí Yoona, SÍ, aún sigo con él y por millonésima vez te lo vuelvo a repetir, es mi novio, lo amo y se llama JUN-SU... - Yoona lo miraba furiosa, intentaba de todo para que Park le hiciera caso e inventaba cualquier excusa para acercarse a él, pero nada le funcionaba.

- Yoochun... no me hables como si fuera una completa idiota, sé muy bien como se llama tu novio y sé perfectamente quién es - y de nuevo el pelinegro comprobó, que Yoona era bastante torpe.

- Bueno, entonces deja de actuar como si en realidad lo fueras - señaló Yoochun ligeramente enojado.

La morena se sentía sumamente disgustada y humillada, sus intentos de conquista siempre se iban por la borda cuando se trataba del pelinegro, pero es que le era imposible dejarlo de lado, estaba encaprichada con él desde hace años y lo peor es que no alcanzaba a comprender cómo es que a pesar de que prácticamente “se le ofrecía en bandeja de plata”, Park sólo tenía ojos para ese pelirrubio que tanto detestaba.

Por un instante Yoochun y la chica se quedaron en silencio. El pelinegro se distrajo viendo al equipo entrenando y Yoona, observando a lo lejos al grupo de porristas del cual Jae, Donghae y Junsu pertenecían .

Yoona notó de inmediato esos ceñidos y diminutos uniformes que les quedaban espectaculares, sintiendo que la envidia le recorría de pies a cabeza al ver como todos a su paso los deseaban y los saludaban hechizados por su gran atractivo.

"Maldita puta rubia, tú y tus amigos se creen mejor que yo y mi grupo de amigas ¿ah?, ya veremos sí tu novio piensa lo mismo"... pensó la morena riendo por dentro, sabía perfectamente que Park estallaría en cólera al verlo y talvéz, si la suerte estaba de su lado ésta vez, el pelinegro rompería su relación con él y ella gustosa, aprovecharía la ocasión para consolarlo.

Pronto los chiflidos y los piropos picantes comenzaron a resonar. Sin embargo Yoochun estaba tan sumergido en el campo de football que no se había dado cuenta que a la distancia, un coqueto y risueño Junsu vestía un sexy y llamativo uniforme, luciéndolo con el porte de un modelo en pasarela al lado de Hae y Jaejoong.

Yoona no quiso esperar más para ver la reacción de Park, así que de inmediato hizo por informarle del gran espectáculo que estaba dando su noviecito.

- Yoochun, ese rubio que se contonea como gata en celo... ¿es Junsu?... - comentó con sorna, ansiosa de que Park hiciera el escándalo del año.



Continuará...