... - ¿Qué demonios crees que estás haciendo Junsu? - la molestia en la voz de Jung aterró un poco al menor, sabía que le castigaría severamente después de haber roto la promesa que hicieron mutuamente tiempo después de haber comenzado su relación...
* En la recámara *
Junsu no podía articular palabra alguna, jamás imaginó que su novio llegaría a encontrarlo en esa situación tan morbosa. Estaba seguro que había sido muy precavido para prevenir que algo tan desafortunado como esto, pasara.
Yunho no podía dejar de mirarlo de arriba a abajo con molestia, es decir, su precioso neko estaba empapado y excitado, sosteniendo entre sus largas y bien torneadas piernas un maldito vibrador azul en forma de delfín, apuntando desesperadamente hacia ese agujero apretado y rosado que sólo su pene y él conocían muy bien.
- Yu- Yunnie... yo... - apenas si se escuchó aquella palabrita de labios del pelirrojo.
- ¡¿Por qué bebé, por qué?!...- el moreno alzó la voz asustando al felino, el cual se removió rápidamente envolviéndose en las sábanas - ¡no hay excusas Junsu! - Yunho realmente estaba furioso - ¡lo prometiste! – recalcó con frustración.
- L-lo siento... - el minino había comenzado a llorar - perdóname... - decía cubriendo su carita, lleno de vergüenza... le había fallado a su amor.
Jung suspiró profundo cerrando los ojos, masajeando el puente de su nariz, intentaba guardar la calma. Tampoco le gustaba la manera cómo estaba actuando, después de todo, no era un hombre lo que encontró penetrando a Junsu.
Junsu no paraba de sollozar y escondía esos hermosos ojitos que ya estaban más que húmedos por el llanto.
Yunho sentía que merecía el infierno, gritarle a su amor era ir más allá de cualquier discusión.
- Gatito... - se acercó a la cama para sentarse y abrazarlo - ven aquí mí amor, ven... - Junsu dudó por un momento, pero el moreno lo rodeó con sus brazos tan dulcemente, que éste no pudo resistirse a su calor.
- Miaw... - un maullido corto y lleno de arrepentimiento provino del pelirrojo, haciendo que Yunho lo estrechara más fuerte - perdón... - dijo acomodándose mejor en aquel abrazo.
- Shssssss... no hay nada que perdonar, bebé - talvéz había sido el estrés o que sintió su hombría estúpidamente amenazada por un pedazo de plástico con baterías, quizá... fueron ambas cosas. En realidad no lo sabía.
El moreno besó la frente del minino, descansando su barbilla sobre la cabeza de éste, percibiendo el suave rose de sus puntiagudas y suaves orejitas, mientras acariciaba su espalda para calmarlo.
Junsu se acurrucó en el pecho del moreno, sintiéndose sumamente afligido.
- No quise gritarte mi amor... es sólo que... - hizo una pausa - quiero ser yo el que sacie tus ganas y el que te incite a querer más, discúlpame por excederme con mi reacción - besó de nuevo la frente del menor.
El lindo neko enroscó su esponjosa colita en la cintura de Jung, necesitaba tanto de sus mimos, de cada besito y palabra dulce. Le había extrañado con toda el alma.
- Yunho... yo traté y traté, pero no pude resistirlo más... - el menor quiso justificarse - sabes que es algo que no puedo controlar – se explicó con su vocecita cargada de ternura y pena.
El moreno, se aterró un poco, preguntándose de qué rayos estaba hablando su gatuno amor.
Junsu no encontró respuesta o comentario alguno, el silencio y el comportamiento de Jung lo evidenciaron todo.
- Lo olvidaste... - el pelirrojo lo miró dolido - en verdad lo olvidaste Yunnie... - un puchero de malestar apareció en sus voluptuosos y carmines labios.
Los ojos de Yunho estaban llenos de confusión. El felino salió de su abrazo cubriéndose mejor con las sábanas, se sentía totalmente ofendido.
- No puedo creerlo Yunho, sabes lo importante que es para mí estar contigo... cuando... cuando... - Junsu se sonrojó intensamente - cuando estoy en celo... - declaró mordiendo su labio inferior después de terminar la frase.
Jung quería morirse en ese instante. Luego de comportarse como un patán con su novio, ahora también había olvidado los días especiales en los que éste necesitaba urgentemente de su entrega y amor.
- Oh, bebé... gatito... mi amado Susu… - Yunho se aproximó para abrazarlo nuevamente, besando su carita por doquier - perdón, perdón, perdón... - y de pronto Jung recordó todo.
La temporada de celo para Junsu duraba 15 días, y ésta ya había comenzado hace una semana; Yunho jamás lo había olvidado, de hecho desde que el felino había comenzado con su ciclo y actividad sexual, ambos establecían en el calendario aquellos días especiales.
Debido a que la necesidad de Junsu era incontrolable en esos días y para Yunho los mejores para tener sexo caliente sin restricciones, no dejaban pasar desapercibido ninguno de ellos… hasta ahora.
- Ahora entiendo todo mi amor – el mayor le consolaba meciéndolo - es que he tenido tanto trabajo y otras ocupaciones… - se explicó arrepentido - lo único que quería era que terminara todo lo relacionado al proyecto para poder llegar a casa, llenarte de besos y hacerte el amor, pero pero... – Junsu sin más besó sus labios tan dulce y apasionadamente, que las excusas quedaron de lado.
- Ya no hablemos más de eso Yunnie, sé lo tensionado que has estado y lo mucho que te esfuerzas para brindarme lo mejor de lo mejor - Junsu rodeó con sus brazos el cuello de Yunho, estrechándolo benevolente.
Y así era, Jung y su novio vivían entre lujos y comodidades, pero nada de esas banalidades y vanidades eclipsaban lo que realmente importaba... SU AMOR.
- Lamento haberte gritado y hecho llorar bebé - una vez más, el mayor se disculpó.
- Yunho... - susurró el gatito rozando sus labios sobre los de él, sintiendo como le embriagaba la calidez de su aliento – tómame ahora... mi amor... - el moreno comprendió perfectamente lo que el pelirrojo quería, no había más tiempo que perder.
- Oh bebé... te amo tanto... tanto... - musitó tierna y amorosamente el mayor, dejándose llevar por ese sabor dulce y enloquecedor que provenía de esos perfectos y jugosos labios cuando se unieron nuevamente a los suyos.
Junsu apartó aquellas sábanas que lo envolvían, dejando al descubierto su deseable cuerpo, ese que no tardó en adueñarse de las ganas de Yunho, quien se encontraba plácidamente apoyado en el respaldo de la cama con las piernas ligeramente abiertas. Una maravillosa pose masculina.
El pene de Junsu estaba erecto y muy húmedo, goteaba de excitación. Su olor erizó la piel de Jung, al igual que enfatizó sus sentidos.
Un sumiso y hermoso Junsu se acercó al moreno, sin tela alguna que le cubriera. Su exquisito cuerpo desnudo se contoneó aperlado y elegante, avanzando hacia su sexy y fuerte novio.
Yunho sintió su cuerpo arder ante su proximidad. Tan sólo ver ese glorioso cuerpo moverse armonioso lo embelesaba, pero fueron las redondas y carnosas nalgas del minino las que más llamaron su atención, sobre todo cuando su alargada colita se levantó orgullosa entre éstas, ondulando cual látigo del más fino cuero.
- Precioso… eres precioso… ga-ti-to… - murmuró Yunho sensualmente, mostrándole al minino su dorado pecho y abdomen, abriendo su camisa con seductores movimientos.
- Miaw… - maulló Junsu, mordiéndose luego los labios ante la seductora imagen de su macho, más perdió la razón cuando Yunho reveló su grueso sexo, el cual saltó con premura entre la abertura de sus pantalones – oh, Yunnie… - murmuró afiebrado.
- ¿Qué esperas?... ven por tu lechita, mi amor – la expresión de lujuria en la cara de Yunho prometía demasiado… una larga noche de fogoso amor y orgasmos interminables.
Junsu se deslizó a través de las sábanas, ubicándose sobre el cuerpo de su amante, atrapando sus suculentos labios, irrumpiendo en su boca y degustando su lengua.
Yunho abrazó al felino al sentir el más mínimo rose de su cuerpo, dejándose llevar por el deseo, acariciando su espalda y pellizcando sus nalgas.
- Mmmmh… mmmmh… - sollozaba el pelirrojo, disfrutando de cada toque, meneándose sobre la pelvis del moreno, arrancándole incitantes gemidos.
- Vamos Susu, hazlo ahora bebé… - le sugirió Yunho al tiempo que uno de sus dedos presionaba su lindo y mojado agujero, sin llegar a penetrarlo.
Junsu descendió con sonoros besos y chupetones por el cuello, los hombros, la clavícula, los pezones y el maravilloso abdomen de su novio, hasta llegar donde su rica polla se encontraba. Con ímpetu, el hermoso pelirrojo sacó el pene de Yunho, el cual era muy grande y bronceado, cubierto de venas prominentes y gordos testículos eróticamente coronados por rizos cobrizos.
- ¡Augh! – gimoteó Yunho al sentir el insipiente mordisco de Junsu en una de sus bolas, mientras lo masturbaba con una mano – se siente delicioso, bebé, me gusta… mmmmh – aseguró, invitándolo a que continuara, dejando que los colmillos de su novio se restregaran y lo recorrieran a lo largo de su polla. De pronto, el pequeño neko chupó descaradamente la resbalosa punta, serpenteando con su áspera lengua en la hendidura – aaaah… mmmh… aaaah… - gemía gustoso observando la caliente escena entre sus piernas – abre más tu boquita precioso, métela toda cariño – demandó afablemente ansioso - ¡JODER, JUNSU… AAAAAAAH! - gritó complacido, cuando su lindo gatito devoró su verga, mamándola con arrebato.
La cabeza de Junsu subía y bajaba cadenciosa por aquel pedazo de carne, hinchado y acanelado. Aprovechando su posición, el minino recorría sus propios testículos y erguido pene con su aterciopelada colita, frotándolos insistentemente y rosando de vez en cuando su mojado hoyito.
- Es tan sabrosa, Yunnie... - señaló Junsu refieriéndose a su polla, revelando su hermoso rostro excitado, con los labios entre abiertos y el mentón escurriendo pre-semen.
- Es tuya mi amor, sólo tuya... - el moreno lo atrajo besándolo de manera sucia y carnal, empleando una de sus enormes manos para engancharla al pene del felino, colmándolo de pecaminosas caricias, dando golpecitos con el pulgar en la frondosa cabeza.
- Aaaah aaaah aaaah - gemía el pelirrojo en boca de Yunho, atrapado por aquellas delirantes sensaciones que le brindaba.
- Ahora mi amor... sigue chupando... que la polla de tu macho aún requiere de tu rica boquita - Jung le dio unos cuantos piquitos a su gatito y con la mano que anteriormente lo tocaba, tomó su nuca y lo dirigió de nuevo al punto más duro y ardiente bajo su vientre.
El tiempo prolongó los obscenos y fascinantes sonidos, que provenían de la cama, apoyando el compás de los cuerpos que sólo gemían.
- Es tan sabrosa, Yunnie... - señaló Junsu refieriéndose a su polla, revelando su hermoso rostro excitado, con los labios entre abiertos y el mentón escurriendo pre-semen.
- Es tuya mi amor, sólo tuya... - el moreno lo atrajo besándolo de manera sucia y carnal, empleando una de sus enormes manos para engancharla al pene del felino, colmándolo de pecaminosas caricias, dando golpecitos con el pulgar en la frondosa cabeza.
- Aaaah aaaah aaaah - gemía el pelirrojo en boca de Yunho, atrapado por aquellas delirantes sensaciones que le brindaba.
- Ahora mi amor... sigue chupando... que la polla de tu macho aún requiere de tu rica boquita - Jung le dio unos cuantos piquitos a su gatito y con la mano que anteriormente lo tocaba, tomó su nuca y lo dirigió de nuevo al punto más duro y ardiente bajo su vientre.
El tiempo prolongó los obscenos y fascinantes sonidos, que provenían de la cama, apoyando el compás de los cuerpos que sólo gemían.
Repentinamente un tenue estremecimiento se sintió en Yunho, entonces Junsu supo lo que tenía que hacer.
- Oooh… oooh… Susu, gatito… más… más… más… - Junsu chupaba intensamente, mamando con rapidez la verga de su amor, púes estaba a punto de expulsar su blanca y espesa semilla.
- Mmmh… mmmh… mmmh… - los gemidos mudos del felino mandaban estimulantes vibraciones a través del falo de Yunho encaminándolo al orgasmo. Cuando el moreno apretó las nalgas, vino el inminente climax.
- ¡¡AAAH AAAH AAAAAAAAH!! – Jung se corrió vigoroso y abundante en la boquita de su adorado Junsu, quien daba suaves mamaditas a su polla después de su placentero alivio.
- ¡¡AAAH AAAH AAAAAAAAH!! – Jung se corrió vigoroso y abundante en la boquita de su adorado Junsu, quien daba suaves mamaditas a su polla después de su placentero alivio.
- Así mi amor, así… aaaaah... chupa despacito bebé… mmmmh... traga toda la lechita de tu Yunnie, mi amor… - Junsu aún sostenía la polla de su novio, masajeándola hasta sacar y beber el último chorro.
El precioso Junsu apartó sus labios de aquel exquisito manjar después de haberlo disfrutado, albergando algunos restos de semen. Los cuales compartió con su amado Yunho, quien saboreó lascivamente cada gota de su divina boca al fundirse en un apasionado beso.
- Quiero más lechita… miaw…
- Sólo espera un poco y la tendrás, bebé…
Continuará...
Lolita dice:
Hola hola... como ustedes saben mi blog es para personitas de mente abierta, así que espero que les guste este capi y me sigan leyendo. Ha sido un poco corto y la razón es... que por lo general se me pasa la mano y los escribo muy largos... jajajajajaja!!... espero muy pronto elaborar una historia más "light" llena de drama... pero eso, sólo el tiempo lo dirá.
Saluditos desde México...






